Centro de Naturología Holística; Fuengirola (Málaga) 2012

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Kinesiología Holística Manual

Es realmente difícil intentar explicar con palabras la extensión y alcance de la "Kinesiología holística manual". Podríamos decir desde el punto de vista de un kinesiólogo holístico, que la Vida en sí es una actitud kinesiológica, el movimiento de la Vida. Se sirve de la dinámica corporal y de las leyes que la rigen para la recuperación de las lesiones que nos ocurren en nuestro vivir diario.



KHM es el simple hecho de adotar esa postura en la que nos sentimos aliviados de ese dolor que nos aqueja. Quién no ha buscado esa postura ideal en la que nuestro cuerpo se organiza eliminando dolores y tensiones, en un intento del propio organismo de reinformar a los sistemas centrales, liberar los bloqueos causantes de la lesión y reiniciar una adaptación fisiológica no dolorosa a esas causas, si no le fuera posible su eliminación.

Así podríamos decir que el hecho de la manipulación de la KHM es un acto intrínseco a la propia adaptación y evolución de la Vida.



Se podría definir como un sistema integral en el que sirviéndose de las manos, el profesional puede llegar a un diagnóstico y una corrección a través de técnicas precisas aplicadas a los diferentes tejidos implicados en la lesión, hasta conseguir las liberaciones de las vías propias y naturales del organismo del paciente para su auto-rehabilitación.

De esto se desprende que el kinesiólogo H. manual debe ser un profundo conocedor de la anatomía, fisología, embriología, biomecánica, y bioenergética del cuerpo humano. Conocedor de esa anatomía dinámica, no solamente de la que aprendemos en las mesas de las clases de anatomía sobre cuerpos sin vida. Es necesario el conocimiento de la dinámica de la que se sirve la Vida para poner en movimiento cada uno de los sistemas que nos componen y todas las formas en que se interrelacionan. Conocer esto es conocer toda nuestra filogénesis (la historia de la vida que nos dio lugar), no solamente en libros y en explicaciones sobre diapositivas, sino en el propio cuerpo vivo.

Es imprescindible que el kinesiólogo H. manual reconozca de forma exacta con sus manos como se desarrollaron, como se sucedieron y se imbricaron, como viven dentro de su paciente y como lo construyen cada una de las especies que en la evolución  dieron lugar al ser humano. La única manera de que esto pueda ser así no es solamente con un largo y detallado estudio sobre libros de embriología y anatomía, sino en la propia dinámica corporal.

Es necesario desarrollar la percepción interna del terapeuta para que en el momento en que pongamos las manos sobre nuestro paciente, nuestro cuerpo sepa reconocer, encontrar las vías biológicas de restauración de cada uno de los desajustes que ocasionan los síntomas en el paciente. Y reconocer a través de la dinámica de los tejidos en qué fase o fases de la filogénesis han tenido lugar esos bloqueos.



En el desarrollo intrauterino tiene lugar la mayor parte de las limitaciones que darán lugar a las lesiones y enfermedades de nuestra vida. Si hemos tenido falta de estímulos o padecido estrés en nuestro mundo íntimo, en el vientre de la mamá, desarrollaremos una mala relación personal en nuestra vida aérea, después de haber nacido. 

Si cuando nacimos y empezamos a mamar, nuestra madre no ponía nuestro cuerpo desnudo junto a
su torso también desnudo, si no puedo olerla, sentir su calor corporal en mi piel, si no puedo escuchar el ritmo de su corazón cuando me amamanta,  es muy fácil que en el futuro tengamos problemas con que alguien toque nuestra piel, que no consiga comer con sosiego. Habrá una sensación desagradable y sentiremos que desde nuestro tejido rechacemos el contacto con otras personas impidiendo que tengamos unas relaciones sanas.  De la misma manera, al haber sentido los primeros contactos con nuestra madre a través de nuestra boca, sin que nuestra piel participara de ello, ocurrirá que cuando queramos tener un contacto o un acercamiento con alguien acudiremos a la comida como medio de acercamiento y haremos de ella el estímulo y desahogo de nuestras frustraciones. 


Podríamos enumerar numerosos ejemplos en los que comprenderíamos como dependemos de nuestras primeras vivencias después del nacimiento y del desarrollo en el útero materno para saber crecer, aprender y adaptarnos el resto de nuestra vida, y que al estar disponible toda esa información para nuestros sistemas vitales, se optimizarán el estado de equilibrio y salud en nuestro organismo.





Por la “Escucha” con KHM entramos en comunicación con todas estas informaciones. Reconocerlas y permitir al paciente abrir sus vías de liberación en el presente es el arte de la KHM.



Es una técnica holística, o sea, considera al individuo en su totalidad, nunca lo enfocara desde una óptica diseccionista, cada uno de sus sistemas, cada uno de sus órganos depende de la relación con todo el organismo y con el ecosistema  en el que vive ese organismo. Por ejemplo, en un riñón gran parte de su fisiología depende de su movilidad (es por eso que el caminar nos produce más actividad renal), si recordamos la postura anatómica de los riñones, podemos comprender que la buena movilidad del diafragma (músculo de la respiración y la hemodinámica) repercutirá directamente en la actividad de ese riñón, haciéndolo descender y ascender con cada respiración. Una respiración insuficiente, estar todo el día sentado o una forma inadecuada de caminar pueden repercutir directamente en la salud de nuestros riñones.



Pero no solamente consideramos estas relaciones, sino que ahondamos en la gran importancia de las que constantemente mantenemos con el entorno. Con los diferentes medios sociales y ambientales que compartimos durante largos periodos de  nuestra vida.

Un lugar tóxico por la polución, un ambiente social agresivo donde sintamos miedo e inseguridad, pone a nuestros tejidos y sistemas (diafragma, suprarrenales, sistema nervioso central, etc.) en una insana tensión constante, impidiendo la adecuada motilidad (movilidad interna del órgano) y movilidad, perturbándose así la relación con los sistemas y órganos anexos, descompensando su fisiología y sus comportamiento natural y llevándonos a estados de enfermedad.

Las herramientas principales para la práctica de la KHM serán la comprensión nacida del estudio y la escucha y nuestras manos, ellas deben de reconocer cada uno de los bloqueos que habita en el paciente. Ellas actuarán como sondas en el cuerpo sobre el que se posan para escuchar, sondas en un mundo deseoso de que le abran sus caminos de adaptación.

Parte de la enseñanza de la KHM se hace en el agua, en una piscina a 37º C, ahí aprenderemos a que nuestras manos reconozcan cada uno de los sistemas y tejidos sobre los que más adelante realizarán sus manipulaciones. 



Dentro del agua se estimulará cada uno de los sistemas para que sea más fácil su reconocimiento con las manos, esa estimulación se  hará a través de sonidos minuciosamente estudiados y diseñados para cada uno de los sistemas que queremos resaltar.



Es una forma sencilla, rápida y muy efectiva de aprender con nuestro cuerpo algo que suele ser realmente complicado en los estudios de técnicas manuales: aprender a “Tocar” y “Escuchar”.



Una vez “escuchadas” las causas de las lesiones nos será mucho más  fácil y efectivo aplicar las técnicas que lo reequilibrarán, técnicas que se desarrollarán durante los cursos.

Los estudios de KHM están integrados en los cursos de Kinesiología Holística.